La IFLA y el préstamo electrónico

La International Federation of Library Associations and Institutions (IFLA) ha publicado un estudio sobre el préstamo electrónico en bibliotecas en un Documento Base, (por el momento sólo en inglés): IFLA e-Lending background paper.

El Documento, hecho público el pasado 11 de mayo, parte de la actividad del Grupo de Trabajo nombrado por la Junta Directiva de IFLA en el marco de sus iniciativas clave para el programa 2011-2012, según informan desde una nota informativa en su página web y tiene como objeto:

  • Proporcionar una visión general de las cuestiones relativas a los libros electrónicos en las bibliotecas;
  • Resumir las posiciones actuales , tanto de los editores de libros de texto como de los del sector comercial;
  • Resumir las diferencias en la forma en que las bibliotecas académicas / investigación y bibliotecas públicas abordan la cuestión de las colecciones digitales;
  • Abordar el contexto jurídico de los principios de las bibliotecas y del préstamo electrónico (eLending);
  • Proporcionar un análisis jurídico detallado del eLeading.

No podemos, por tanto, esperar una solución al debate abierto sobre el procedimiento, forma y solución al préstamo de libros electrónicos, sino una aproximación al contexto en el que éste se ha de desarrollar.

Por ello, la IFLA informa de que este documento se revisará en los próximos meses y que va a seguir trabajando en este área con la cooperación de EBLIDA (European Bureau of Library, Information and Documentation Associations) y ALA (American Library Association) entre otras grandes asociaciones del ámbito de la biblioteconomía y de las bibliotecas. Además, la IFLA anima a las personas o instituciones interesadas a compartir experiencias, información o informes a través de su Grutpo de Trabajo eLending.

Esta es la mejor prueba, sin duda, de la repercusión del libro electrónico en las bibliotecas, el cual debe tomarse en consideración por la complejidad del contexto en el que se ha originado:

El recelo de la industria editorial. La desconfianza de los autores ante la posibilidad de hacer un uso fraudulento de sus obras. Un vacío legal que obligó a una rápida intervención legislativa. Y ciertas trabas comerciales, no sólo desde el punto de vista de la distribución, sino también de los impuestos aplicables como por ejemplo el IVA, ya que el libro electrónico soporta el 18% frente al 4% que se aplica al libro en papel.

Ahora también es el turno de las bibliotecas para hacer frente al desafío de almacenar, gestionar y distribuir estos nuevos objetos de sus colecciones con especial atención a los DRMS, a la interoperabilidad de los distintos dispositivos del mercado para la lectura de eBooks, a la demanda creciente de este nuevo servicio, etc.

En España el panorama es muy positivo ya que son muchos los centros que han puesto en práctica diversos e imaginativos planes para afrontar esta tarea; desarrollando plataformas informáticas de préstamo de libros electrónicos con “fecha de caducidad”, hasta directamente el préstamo de los propios dispositivos de lectura.

Sea como fuere, un documento así era muy necesario y, más que prometedora, la promesa de seguir trabajando en la normalización del libro electrónico.

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