En los últimos años se ha pasado de un rumor a una realidad en cuanto al desarrollo de iniciativas y estrategias del denominado “Gobierno Abierto” (Open Government en inglés) orientadas estas a mejorar y fomentar la participación de los ciudadanos en el diseño e implantación de políticas públicas, consiguiendo así involucrarse con el sistema que les rodea, a mejorar la transparencia de los gobiernos, y también, y no menos importante, mejorar la colaboración entre las administraciones, la sociedad y el mundo empresarial.
Las políticas que se desarrollan de Gobierno Abierto tienen como objetivo principal mejorar la calidad de los sistemas democráticos, mejorando la confianza de los ciudadanos y mejorando la eficiencia y la eficacia de la acción del gobierno, aprovechando las ventajas que ofrecen Internet y las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.[1]










